jueves, 28 de enero de 2010

La Calle Mayor (IV): Evolución del plano de Guadalajara

La Reina Isabel II ordena en el año 1849 el control de la edificación mediante una Real Orden, por la que se obliga a los Ayuntamientos a realizar planimetrías de sus cascos urbanos, para así poder organizar y controlar mejor su crecimiento y modificaciones, creándose así una primera planificación del urbanismo en España. En la real Orden también se contempla la creación del puesto de Técnico Municipal, que se encargará de mediar entre los intereses de propietario y Ayuntamiento en las cuestiones de urbanismo y edificación.

Los planos existentes anteriores a esta Real Orden de 1849 carecen de precisión y rigor, aunque muestran edificios que no llegaron a 1849, como puertas de la muralla o algunos conventos e iglesias desaparecidos antes de esa fecha.

-Plano de 1816 (Anónimo): Es el único plano en que se refleja el recinto amurallado con sus puertas, como dato más relevante. Su rigor es casi nulo.



-Plano de 1825 (Anónimo): Con tan poco rigor como el anterior, aunque es muy destacable (y de gran ayuda) el esfuerzo por mostrar absolutamente todos los edificios religiosos y los palacios más importantes. De esta manera, aparecen iglesias que en planos posteriores no se darán debido a su destrucción.




-Plano de 1848 (Francisco Coello): Coello, Teniente Coronel y Capitán de Ingenieros, será el creador de este primer plano de rigor, donde aparecen reflejados la mayor parte de los edificios más importantes, y especialmente, el Palacio de Montesclaros, donde tiene su sede la Escuela de Ingenieros. El resto de los edificios no aparecen reseñados al no tratar la parcelación. Tampoco hay tratamiento del relieve, aunque sí que hace un estudio de los cultivos más próximos a los límites de la ciudad.



-Planos de 1878-80 (Ibáñez de Ibero): Aparece un especial tratamiento de cotas de nivel, tanto en parcelas construidas como en las libres. También están destacados los edificios importantes con elevada precisión, hasta el punto de que se pueden definir sus plantas gracias a este plano. Si comparamos este plano con el de Coello, veremos claramente reflejada la incapacidad de la ciudad para expandirse, siendo su extensión prácticamente igual en ambos planos.



-Plano de 1900 (Anónimo): Se trata de un plano comercial, donde lo más destacable es la aparición de arrabales periféricos, como el Alamín, San Roque o el Amparo.



-Plano de 1913 (Chueca y Perea): Aparecen, aunque imprecisas, algunas modernizaciones en referencia al alcantarillado. A pesar de ser un plano supuestamente técnico aparecen dibujos con los alzados de los más representativos edificios de la ciudad.



-Plano de 1920 (Francisco Fernández): Se limita a mostrar el espacio público (no hay tratamiento de manzanas). No aparece referencia alguna a edificios singulares.



-Plano de 1925 (Enciclopedia Espasa): La principal característica es la idea de crecimiento de la ciudad, abarcando más terreno que los planos anteriores para poder representar la totalidad del núcleo urbano.



-Planos actuales (posteriores a 1940): Se muestra el crecimiento desmesurado de la ciudad, sobre todo a partir de los años 70, pero con una característica importante: el casco histórico permanece intacto por el desinterés hacia él en comparación con el gran atractivo económico de las nuevas zonas.



Autoría investigación: Jose Enrique García Mínguez, Jose María Monreal Periañez y David de Lucas Alonso

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